Por Jorge Ramón Rizzo*
Un nuevo y lucrativo nicho para el crimen organizado es el «Narco-Tabaco», que ha surgido ante la ausencia de una regulación efectiva en México que ha sido ocupado ilegalmente. Este fin de semana, interceptaron en el Aeropuerto de la CDMX dos cargamentos de cigarros provenientes de Corea y China, es decir un millón 848 mil unidades de cigarros irregulares, lo que representa un golpe o afectación estimada en 9.5 millones de pesos.
Los cárteles utilizan el tabaco y los vapeadores ilegales para financiar armamento, logística criminal y pagar a sicarios en más de 15 estados de la república. Organizaciones delincuenciales han convertido el mercado ilegal de cigarros en una red estructurada donde controlan rutas, distribución y hasta qué marcas se venden en la economía informal.
Son por lo menos siete organizaciones criminales, las que disputan el control de este negocio: Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cártel de Sinaloa, Nueva Familia Michoacana, Cártel del Golfo, Cártel del Noreste, Carteles Unidos y La Unión Tepito.
En México, éstas organizaciones criminales han diversificado sus operaciones tradicionales para incluir la producción, contrabando y distribución ilegal de estos productos. El contrabando de cigarros ilegales, mayoritariamente provenientes de Asia, y el tráfico de vapeadores tras la prohibición de estos últimos, han creado un mercado negro lucrativo aprovechado por la delincuencia organizada.
¿Cómo es la dinámica del negocio? Simple: Obligan bajo amenaza de violencia a pequeños tenderos y comercios a vender exclusivamente ciertas marcas de cigarros apócrifos o prohibidos. Y tras la prohibición de vapeadores en México, el narco ocupó el vacío legal, convirtiéndolos en un producto lucrativo distribuido bajo sus propias condiciones.
Aunque el contrabando de cigarrillos es una actividad antigua en el país, en 2018 ya se advertía la aparición de un «nuevo cártel» que intimidaba a los vendedores para que ofrecieran marcas piratas de cigarrillos en amplias zonas de México, lo que desató el temor de que las organizaciones criminales estuviesen buscando nuevas fuentes de ingresos.
«InSight Crimen», que es un medio de comunicación especializado en el estudio del crimen organizado en América Latina y el Caribe, fue de los primeros en publicar un amplio reporte en el que se señala la comercialización de tabaco robado y de contrabando, ingresado al país por vía tanto marítima como aérea.
Un estudio del Instituto Politécnico Nacional (IPN) indica que el 28% de los cigarros consumidos en México son ilegales, aproximadamente 3 de cada 10 cajetillas. Mientras que el Colegio de México (Colmex) sitúa el mercado negro en un 20% es decir 1 de cada 5 cajetillas de cigarros.
No es algo menor, 35 mil millones de pesos anuales, es lo que maneja el mercado ilegal de comercio de cigarrillos. Y lo que evade de impuestos al Gobierno Federal ronda los 13 mil millones de pesos cada año.
El contrabando de tabaco ha pasado de ser una actividad «hormiga», a ser una de las principales fuentes de financiamiento de los cárteles en México. Focus Group consultó a expertos e industriales, quienes advierten que sin políticas de salud de largo plazo y una vigilancia efectiva en los puntos de venta informal, el mercado negro podría abarcar pronto el 50% del consumo nacional.
Algo grave que revela uno de los estudios a los que tuve acceso, es que se ha detectado la presencia de restos de alfombra, basura, tejido orgánico e incluso heces fecales en cigarrillos pirata. Y es que, a diferencia del tabaco legal, que está sujeto a normas estrictas de etiquetado y composición por parte de la COFEPRIS, el producto ilegal es un cóctel de sustancias desconocidas.
Para concluir debo decir que en México, el mercado de cigarros ilegales crece manchado de sangre, ya que grupos criminales como el Cártel del Golfo, La Unión Tepito y Los Chapitos lo han convertido en una fuente millonaria de ingresos que financia extorsiones, tráfico de armas, drogas y la violencia diaria. Mientras todo eso pasa en nuestras narices, ninguna autoridad hace algo al respecto.
*Periodista/Tlaxcala






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