La salud pública en Oaxaca transita en la delgada línea entre la urgencia social y el negocio redondo. El caso más reciente es consecuencia de la incapacidad operativa de los Servicios de Salud estatales, encabezados por Efrén Emmanuel Jarquín González, lo que ha obligado a la Secretaría de Administración a delegar una tarea fundamental en manos privadas. La beneficiada es una empresa «chilanga»: Operadora de Servicios Médicos ML (Medical Life), la cual recibió un jugoso contrato de $87 millones 572 mil 949.52 pesos para operar los servicios médicos del programa Farmacias Bienestar. Lo que se promociona como un alivio para la población vulnerable huele, en realidad, a un millonario traslado de recursos públicos hacia una firma con un historial sumamente turbio.
Por ser un programa social estatal, el gobierno de Oaxaca debió voltear a ver a las empresas o firmas locales para contratar sus servicios, pero no fue asi, pues el pasado 30 de junio se emitió el fallo de la Licitación LPN-SA-SB-0026-06/2026, que fue firmado por Sara Zárate Seritiago, de la dirección de recursos materiales, donde se señala que la empresa ganadora es Operadora de Servicios Médicos ML SA de CV (conocida comercialmente como Medical Life).
La empresa fue constituida el 14 de octubre de 2016 en la Ciudad de México, siendo los socios o accionistas principales Carlos Munguía Cuevas y Aurora Guadalupe Antúnez Fierro.

La polémica no solo radica en la tercerización del servicio, sino en las condiciones en las que se dio la licitación LPN-SA-SB-0026-06/2026. Resulta sumamente sospechoso que en el concurso solo compitieran tres empresas de la Ciudad de México, y que dos de ellas compartieran directivos en el pasado. El cruce de nombres entre la ganadora y Metro Health Services, donde aparece como uno de los socios Sergio Isaac Martínez Galeana, quien en algún momento fue representante legal de la firma Medical Life, hace parecer que se trata más de un arreglo para simular competencia que un proceso transparente. Si a esto le sumamos que la diferencia de precios entre las tres ofertas apenas rondó los 300 mil pesos, el escenario de una licitación «armada» a modo se vuelve difícil de ignorar.
El Gobierno de Oaxaca parece haber ignorado deliberadamente las alarmas que pesan sobre Medical Life. No hace falta escarbar demasiado para encontrar sus antecedentes de simulación en Tlaxcala, donde el programa GenteTlx acumuló amparos y protestas vecinales por negar medicamentos a enfermos crónicos a las pocas semanas de iniciar. A ello se suman señalamientos ante el IMSS por presuntos sobrecostos en fármacos y demandas laborales en estados como Campeche por despidos injustificados y falta de pago a sus trabajadores.
Lo más alarmante es el modelo de negocio que esta empresa impone en sus consultorios. Diversas denuncias exponen que Medical Life obliga al personal médico a prescribir laboratorios innecesarios y a vender suplementos alimenticios para alcanzar cuotas mensuales de productividad superiores a los 30 mil pesos por consultorio. Es decir, se mercantiliza la necesidad del paciente.
El Gobierno de Oaxaca ha entregado el primer nivel de atención médica a una operadora que ve a los enfermos como clientes y a la medicina como una línea de producción, dejando una profunda duda sobre si el objetivo final de estos $87.5 millones de pesos es el bienestar de la gente o el beneficio de unos cuantos bolsillos.








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