Puebla, 23 de octubre de 2026. Un asteroide que orbita entre Marte y Júpiter lleva el nombre de Sau Lan Wu, una de las científicas que más ha contribuido a comprender de qué está hecho el universo. Su trayectoria, marcada por tres descubrimientos fundamentales de la física moderna, fue reconocida este viernes en Puebla con la Medalla 2026 de la División de Partículas y Campos de la Sociedad Mexicana de Física.
El cuerpo celeste, identificado como (177770) Saulanwu, recibió su nombre en honor a la investigadora, quien durante más de cinco décadas ha dedicado su vida a estudiar las partículas que componen la materia. En 1974 participó en el descubrimiento de la partícula J/ψ (jota-psi), que confirmó la existencia del quark encanto; en 1979 encabezó investigaciones decisivas para descubrir el gluón, responsable de transmitir la fuerza que mantiene unidos a los quarks dentro de protones y neutrones, y en 2012 su equipo desempeñó un papel fundamental en el descubrimiento del bosón de Higgs, relacionado con el mecanismo que da masa a las partículas elementales.
Estos avances no solo transformaron nuestra comprensión del universo. La investigación en física de partículas también ha impulsado tecnologías con aplicaciones en medicina y computación, desde detectores utilizados en diagnósticos hasta aceleradores empleados en tratamientos contra el cáncer.
La ceremonia reunió a investigadores mexicanos que han compartido parte de esa historia científica. Isabel Pedraza Morales, presidenta de la División de Partículas y Campos de la Sociedad Mexicana de Física, destacó el honor de haber trabajado con Wu y de recibirla en Puebla para reconocer su amplia trayectoria. Subrayó además la importancia de que las nuevas generaciones conozcan a quienes han contribuido a transformar la física contemporánea.
Entre los asistentes estuvo Luis Roberto Flores Castillo, quien trabajó junto a Wu en el experimento ATLAS del CERN y participó en la búsqueda del bosón de Higgs. Durante el encuentro recordó la emoción que acompañó aquel descubrimiento, anunciado el 4 de julio de 2012, y destacó que la influencia de la científica va mucho más allá de sus investigaciones, pues también ha dejado una profunda huella en numerosos jóvenes a quienes ha orientado y acompañado durante su formación.
Aquella experiencia quedó registrada en el testimonio «Mi historia del descubrimiento del bosón de Higgs», publicado en el número 10 de la revista Obsidiana: ciencia y cultura por México. Wu relata los gritos de alegría de los investigadores al confirmarse los resultados y su encuentro con Peter Higgs, a quien confesó que llevaba más de veinte años buscando aquella partícula. Él respondió: «Ahora me has encontrado». También participó Alfredo Castañeda Hernández, quien, al igual que Isabel Pedraza Morales, trabajó con Wu durante sus estudios de doctorado.
Lamán Carranza Ramírez, director general de Obsidiana, destacó que Sau Lan Wu ayudó a completar tres piezas fundamentales del «atlas de nuestra realidad», ese mapa que la humanidad ha construido durante siglos para comprender de qué está hecha la materia y cuáles son las fuerzas que gobiernan el universo. Señaló que sus descubrimientos no solo permitieron confirmar teorías, sino ampliar los límites de lo que somos capaces de conocer.
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia llegó cuando Wu agradeció el reconocimiento y expresó su felicidad por visitar México por primera vez. Durante el encuentro, una estudiante le preguntó qué consejo daría a las mujeres que desean dedicarse a la ciencia. La investigadora respondió que, en un mundo históricamente dominado por hombres, las mujeres deben insistir, trabajar y hacerse notar, porque su brillantez y la calidad de su trabajo son fundamentales para abrirse camino.
La distinción reconoció así no solo una trayectoria que ha contribuido a descifrar algunos de los mayores misterios de la materia, sino también a una científica que ha formado generaciones de investigadores. Sau Lan Wu llegó por primera vez a México para recibir una medalla, pero su nombre ya había trascendido las fronteras de la Tierra: desde hace años, un asteroide lo lleva por el espacio.







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