El diputado José Alberto Benavides Castañeda, del PT, propuso reformar el artículo 63 de la Ley Federal del Trabajo, con el objetivo de aumentar tiempos de descanso durante la jornada laboral y, con ello, eliminar probables litigios derivados de interpretaciones a modo.
La iniciativa señala que se concederá al trabajador un periodo de descanso destinado a la recuperación y alimentación; en jornada continua será un mínimo de cuarenta y cinco minutos y máximo de una hora, mientras que en jornada discontinua no podrá ser inferior a sesenta minutos ni mayor a cien minutos.
Precisa que, en ningún caso, se podrá otorgar el descanso antes de concluir la segunda hora de labores, ni después de iniciada la sexta hora de la jornada.
Añade que el trabajador tendrá derecho preferente de optar por la jornada continua, con el fin de no postergar injustificadamente la hora de salida, por lo que no se podrá imponer la jornada discontinua de manera unilateral, si la actividad laboral permite la continuidad del servicio.
La propuesta, turnada a la Comisión de Trabajo y Previsión Social, menciona que para conseguir el completo bienestar laboral es importante definir los tiempos de descanso, eliminando probables litigios derivados de interpretaciones a modo sobre el descanso y se optimiza la calidad del tiempo trabajado, lo que en resumen es en beneficio de la persona.
Advierte que las largas horas laboradas no solo son generadoras de cansancio físico, sino que también podrían alterar pensamientos, provocar estrés y cambios significativos en las personas, lo que es una combinación de sobreesfuerzo físico y emocional, aunado a la falta de descanso.
Indica que la doctrina jurídica moderna, bajo el principio pro persona, señala que el descanso intermedio tiene función fisiológica para recuperar energía, consumir alimentos, lo que es seguro para reducir la fatiga y previene riesgos de trabajo.
Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos apuntan que México es el país donde más horas se trabaja al año, pero eso no se traduce en mayor productividad; por el contrario, afecta la salud mediante el estrés laboral, puntualiza.








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