El Parlamento de Irak eligió este sábado al político kurdo Nizar Amedi como nuevo presidente de la República tras una sesión del Legislativo que fue boicoteada por importantes bloques políticos y que tuvo lugar después de varios aplazamientos desde las elecciones parlamentarias celebradas en noviembre.
Tras una primera ronda en la que Amedi obtuvo 208 votos, sin superar el umbral requerido de dos tercios de la Cámara de 329 diputados, el candidato de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) se impuso en la segunda vuelta con 227 votos frente a los 15 de su oponente, Muthanna Amin, de acuerdo con el recuento del Parlamento iraquí.
Otros siete votos fueron declarados nulos en una votación en la que solo participaron 249 diputados, después del boicot del rival histórico de la UPK, el Partido Democrático del Kurdistán (PDK), de la coalición Estado de Derecho, del ex
Estas formaciones defendieron su boicot al alegar la falta de un consenso sobre quién debería asumir el cargo y las disputas entre los diferentes bloques.
Ingeniero de profesión y nacido en 1968 en la provincia de Duhok, en la región del Kurdistán iraquí, Amedi forma parte del consejo directivo de la UPK y ocupó el cargo de ministro de Medio Ambiente en el gobierno saliente del primer ministro Mohamed Shia al Sudani, pero renunció en octubre de 2024 para centrarse en su partido.
También ejerció como director de los gabinetes de los presidentes iraquíes Jalal Talabani, Fuad Masoum y del hasta ahora jefe de Estado de Irak, Abdelatif Rashid, quien este mismo sábado retiró su candidatura para repetir mandato para evitar «una creciente polarización y unidad quebrantada», según dijo en X (antes Twitter).
La elección del presidente, un cargo testimonial que recae tradicionalmente en un político kurdo como parte del sistema iraquí de cuotas sectarias, es fundamental porque el candidato electo tiene un plazo de 15 días para encargar al líder del bloque parlamentario mayoritario la formación de gobierno y la designación de un primer ministro.
En este sentido, el presidente del Parlamento iraquí, Haibat al Halbusi, hizo un llamamiento a la coalición mayoritaria en el Legislativo, la formación chií Marco de Coordinación, para que presente un nombre para el cargo de primer ministro dentro del plazo estipulado por la Constitución del país árabe.
Tras el anuncio, el primer ministro saliente, Mohamed Shia al Sudani, deseó en un mensaje en X que se forme un «sólido gobierno de coalición» para abordar los diferentes retos a los que se enfrenta el país, como «el monopolio de las armas», uno de los temas más polémicos debido a la presencia de milicias armadas que actúan al margen del Estado.
La delicada formación de Gobierno en Irak se topa con las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, las dos potencias que han condicionado la política y la economía del país árabe en las últimas décadas, y que han advertido a Bagdad que no se alinee con su rival.
De hecho, el presidente de EU, Donald Trump, ha rechazado de lleno la candidatura de Al Maliki como primer ministro, e incluso afirmó que Irak «podría tomar una decisión muy equivocada», en referencia a los presuntos vínculos del político con Irán.
Bajo el sistema de reparto sectario que existe en Irak, el cargo de presidente de la República recae en un kurdo; el de primer ministro, en un musulmán chií; mientras que un musulmán chií asume la Presidencia del Parlamento.








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